Alquiler de velero y parque de camellos 2026: GetExperience
La naturaleza alrededor de Ayia Napa está en el agua y en las rocas que la bordean. Al este de la ciudad la costa está horadada por cuevas marinas: las olas han tallado en la caliza blanda arcos, grutas y pasos que atraviesan la roca, sitios donde una barca no entra pero un kayak sí. Las rutas a remo recorren ese tramo dos o tres horas, con paradas para colarse dentro y mirar cómo cae la luz por las aberturas de la bóveda.
El segundo asunto es lo que hay bajo el agua. A dos kilómetros de la orilla yace MUSAN, el museo submarino de escultura: unas noventa figuras entre ocho y diez metros, dispuestas de modo que entre ellas se forma un bosque sumergido. Se ve con máscara — la profundidad lo permite sin botellas, aunque no todos logran bajar hasta las figuras más hondas. Aparte salen safaris de snorkel por las calas del cabo Greco.
En la práctica. Kayak y snorkel dependen del viento: con marejada las cuevas se cierran, la decisión se toma por la mañana y si se cancela se devuelve el dinero. Hay que saber nadar; los chalecos se dan a todos. Lleven crema resistente al agua: la espalda se quema bajo el agua más rápido de lo que parece. Las esculturas de MUSAN no se tocan: es zona protegida.









