Visitas guiadas en Madeira

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Madeira es una isla volcánica de 741 kilómetros cuadrados, más cerca de la costa africana que de Lisboa. Una cresta la recorre de punta a punta y alcanza los 1861 metros en el Pico Ruivo. Aquí no hay nada llano, y eso manda sobre todo lo demás.

Cómo está repartida la isla

  • El sur. Seco, soleado y urbanizado. Aquí está Funchal, y con él casi todos los hoteles y casi todos los barcos.
  • El norte. Más húmedo y mucho más vacío, con aldeas en bancales y el bosque de laurisilva justo detrás.
  • El centro alto. El Pico Ruivo y el Pico do Arieiro, unidos por un sendero de cresta que a menudo va por encima de las nubes.
  • Porto Santo. Poco más de dos horas en ferry y nueve kilómetros de arena que Madeira no tiene.

Por qué caminar aquí no se parece a nada

El sur seco necesitaba el agua del norte húmedo. Desde el siglo XV llega por canales abiertos a mano. Las levadas siguen corriendo: unos tres mil kilómetros, la mayoría con su camino de mantenimiento al lado.

Esos caminos se convirtieron en la red de senderos. Aquí se anda horas sin ganar altura, muchas veces por una repisa de un metro con el vacío al costado. La ruta acaba donde acaba el agua, no en una cumbre.

De qué se compone un día en Madeira

  • Una levada a pie. Media jornada o el día entero, con recogida incluida. Rabaçal con las 25 Fontes, y el Caldeirão Verde, son las dos más reservadas.
  • El agua. Delfines y ballenas se ven todo el año. El buceo se concentra en la reserva de Garajau, donde los meros no se inmutan ante la gente.
  • Vino y mesa. El madeira es un vino generoso y sobrevive a quien lo embotella. Las catas vienen con almuerzo en un viñedo, o con cocina después del mercado.
  • Un día en todoterreno. La punta este pelada, o las tierras altas del norte sobre Santana. El motivo para ir es la propia carretera.

Práctico

  • Temporada. En la costa no hay mes malo. En las cumbres hace unos diez grados menos, y desaparecen en la nube sin avisar.
  • Casi nada de arena. Las playas son de canto rodado o de roca volcánica negra. La arena dorada de Calheta se trajo en barco; la de verdad está en Porto Santo.
  • Calzado y linterna. Los caminos de las levadas siguen mojados y varios pasan por túneles sin luz.
  • Laurisilva. El bosque de laurel cubre alrededor de una quinta parte de la isla y es Patrimonio de la Humanidad desde 1999.
  • Las levadas no. Están en la lista indicativa desde 2017, algo que las páginas de viajes redondean a inscritas.
  • Barcos. El oleaje de invierno cancela salidas con poco aviso, y devolver el dinero no es dar otro día.

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