Visitas guiadas en Casablanca

Guía de la ciudad

Visitas guiadas en Casablanca

10 experiencias Marruecos

Planifica tu viaje a Casablanca

Casablanca es la mayor ciudad marroquí y la menos turística. Por el puerto pasa el comercio del país y por el aeropuerto la mayoría de las llegadas. Nadie viene por la medina.

La mezquita sobre el agua

La mezquita Hassan II es el motivo para parar. La proyectó Michel Pinseau y se inauguró en 1993. Una parte se levanta sobre una plataforma que sale al Atlántico.

  • El alminar — 210 m, y segundo del mundo solo por detrás del de Argel.
  • Aforo — veinticinco mil personas dentro y ochenta mil más en la explanada.
  • La cubierta — 1.100 toneladas, y se abre en cinco minutos.
  • Entrar — los no musulmanes pueden, cosa rara en Marruecos, pero solo en visita guiada con hora.

Una ciudad construida en las décadas de 1920 y 1930

El resto es arquitectura más que monumentos, y pide que alguien te la lea.

  • El centro — bloques art déco y neomoriscos a lo largo del bulevar Mohammed V, levantados deprisa bajo el protectorado.
  • Place Mohammed V — el conjunto administrativo: palacio de justicia, torre del reloj, fuente y palomas.
  • Habous — una medina nueva de la década de 1930 hecha para parecer vieja, buena para libros y pasteles.
  • Mahkama del Pachá — cedro tallado y zellige en Habous, abierta cuando lo permiten los asuntos oficiales.
  • Ain Diab — la corniche, las piscinas de mar, donde la ciudad pasa la tarde.
  • Rick's Café — un bar de verdad construido para parecerse al de la película, rodada en California.

Lo que sale de aquí

Casablanca funciona mejor como bisagra que como estancia.

Rabat queda a menos de una hora en tren. Solo Chellah ya paga el billete: una ciudad romana, una necrópolis meriní, cigüeñas por todas partes.

Marrakech está a unas tres horas por ferrocarril y Fez a unas cuatro. Las dos se venden desde aquí como salidas privadas de día entero. Chefchaouen exige noche fuera.

Práctico

  • Desde el aeropuerto. Mohammed V está a 30 km, y un tren sale de debajo de la terminal a las estaciones de la ciudad en cuarenta minutos. Más barato que el taxi y casi siempre más rápido.
  • Tranvías. La red llegó a cuatro líneas en 2024, todas con tarifa plana, y le gana al tráfico. Aquí los petits taxis son rojos, y el taxímetro hay que pedirlo.
  • Visitar la mezquita. Las visitas salen a horas fijas y paran en torno a la oración del viernes. Los zapatos fuera, hombros y rodillas cubiertos, y la taquilla queda fuera del recinto.
  • Tiempo. El Atlántico mantiene la ciudad templada y húmeda. El verano rara vez pasa de los veintimuchos, las mañanas de invierno traen niebla, y el viento de mar enfría más de lo que dice el número.
  • Vestir. Es una ciudad de negocios: más formal en la calle que el Marruecos de playa y menos vigilante que las medinas antiguas.
  • Comer. El almuerzo se alarga desde la una y la cena empieza hacia las ocho. En los puestos del Mercado Central te cocinan lo que señales.

Otras ciudades en Marruecos

Mejores experiencias en Casablanca

Más cosas que hacer en Casablanca

¿No encuentras la experiencia adecuada?

Cuéntanos qué estás planeando y los anfitriones locales te enviarán opciones adaptadas a tus fechas, tu grupo y tu presupuesto.