Alquiler de velero y parque de camellos 2026: GetExperience
La naturaleza alrededor de Limasol se ordena por pisos. Abajo están el mar y la orilla: salidas a vela al atardecer, cruceros de jornada, y al oeste, pasado Curio, empieza una franja salvaje de acantilados con la roca de Afrodita. Encima vienen los viñedos, más arriba el pinar del Troodos, a poco más de una hora de carretera y quince grados más fresco en verano.
En la montaña se camina hacia las cascadas: Caledonia en una garganta de abetos, Millomeris bajo una pared, ambos senderos cortos pero con desnivel. Está también el sendero de Artemisa, que sigue la cresta alrededor del Olimpo a casi dos mil metros y desde donde en día claro se ven las dos costas de la isla a la vez. Una línea aparte, más lejana: la jornada a la Laguna azul en Akamas, donde el agua conserva el mismo turquesa de las fotografías.
En la práctica. Los senderos exigen calzado cerrado: la piedra resbala tras la lluvia y las raíces en la bajada son desiguales. Allá arriba conviene un jersey incluso en agosto, y en invierno en el Olimpo hay nieve. Las salidas al mar se cancelan por viento con devolución, y la decisión se toma por la mañana. Lleven agua: hay pocas fuentes en las rutas y ningún café en los senderos.



















