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Francia

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La Madeleine es una comuna de unos veintidós mil habitantes en el borde norte de Lille. El límite es una calle, no un hueco. Lo que se explora desde aquí es la propia Lille.

Lo que guarda Lille

Esta es la capital del Flandes francés, y lo parece.

  • La Grand'Place. Un anillo de hastiales flamencos alrededor de la Vieille Bourse, veinticuatro casas de mercaderes idénticas levantadas en 1652 en torno a un patio donde hoy se venden libros de viejo y se juega al ajedrez.
  • Vieux Lille. Callejas de ladrillo y piedra detrás, ruinosas hace cuarenta años y hoy la dirección más cara del norte.
  • El Palais des Beaux-Arts. Una de las mayores colecciones de arte general de Francia fuera de París.
  • La Citadelle. El fuerte en estrella de cinco puntas de Vauban, terminado en 1670 y todavía propiedad del ejército.
  • El campanario. La torre del ayuntamiento, inscrita por la UNESCO junto con los demás campanarios flamencos.

Cómo se usa la ciudad

Lille es una ciudad para andar, y las rutas con el móvil que salen de aquí recorren el casco antiguo a tu ritmo. La cocina tiene acento flamenco: carbonade, potjevleesch, gofres y una cerveza más cercana a la belga que a la francesa. También sirve de base.

  • Bruselas. Menos de cuarenta minutos en tren rápido.
  • París. Una hora, lo que hace verosímil la ida y vuelta en el día en cualquiera de los dos sentidos.
  • Londres. Unos ochenta minutos por el túnel.
  • La Braderie. El primer fin de semana de septiembre, cuando la ciudad se convierte en el mayor mercadillo de Europa y se comen mejillones en la calle.

Práctico

  • Tiempo. Del norte y de carácter belga: suave, gris y húmedo más veces que no. De mayo a septiembre es el tramo aprovechable.
  • Cómo llegar. Las líneas de tranvía R y T paran en La Madeleine en Romarin, Botanique y Saint-Maur, a tres minutos de Gare Lille Flandres. La comuna tiene además su propio apeadero de cercanías.
  • El metro. Las dos líneas de Lille van sin conductor, el primer metro automático del mundo cuando se abrieron en 1983, y funcionan hasta tarde. Sirven a Lille más que a La Madeleine.
  • Dinero. Los precios quedan bastante por debajo de los de París. Un menú del mediodía sale por doce o quince euros, una cerveza por unos tres, la entrada a un museo por unos siete.
  • Propinas. El servicio va incluido, así que la costumbre entera son las monedas sueltas.
  • Días de cierre. El domingo es tranquilo fuera del negocio del brunch en Vieux Lille, y varios museos cierran el martes.

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