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Lavrio está en la costa sureste del Ática, a una hora de Atenas y diez kilómetros carretera arriba desde el cabo Sunion. Es una ciudad industrial, no una ciudad bonita. Su historia es la plata.
Las minas de aquí son la razón de que la Atenas clásica pudiera permitirse una flota. En el 483 a.C. se dio con un filón rico, y Temístocles convenció a la ciudad de convertir esa ganancia en doscientos trirremes en vez de repartirla. Tres años después esa flota venció en Salamina.
Decenas de miles de esclavos trabajaron los pozos y los lavaderos. Cisternas, mesas de lavado de mineral y escombreras siguen tiradas en el matorral por encima de la ciudad. Nadie cobra por pasear entre ellas.
La segunda ciudad industrial
Las minas volvieron en la década de 1860, cuando una compañía francesa empezó a reprocesar la escoria antigua. Lo que dejó es raro en Grecia. Sigue en pie una ciudad-fábrica de piedra, con talleres, oficinas y chimeneas, hoy convertida en parque tecnológico del politécnico de Atenas.
Casi todo lo que hacer en Lavrio sale de ahí.
- El Museo Mineralógico. En una antigua planta de lavado de mineral. La Lavreotikí ha dado cientos de especies minerales, muchas descritas aquí por primera vez.
- Thorikos. Sobre el puerto, con uno de los teatros más antiguos de Grecia. La orquestra es ovalada en vez de circular.
- El museo arqueológico. Hallazgos de las minas y de los asentamientos de la Edad del Bronce de alrededor.
- El paseo marítimo. Una fila corta de tabernas de pescado frente a los yates, con casi ningún turista dentro.
El puerto, y por qué no es El Pireo
Lavrio es el tercer puerto de Atenas, después de El Pireo y Rafina. Es mucho más pequeño. Sirve a Kea, Kythnos y las Cícladas occidentales, un juego de islas distinto del de la terminal grande.
La ventaja de verdad es el aeropuerto. Lavrio queda a media hora de la terminal, más cerca que el trayecto al centro de Atenas. Para quien llega en avión y zarpa enseguida, eso cambia las cuentas.
Práctico
- Sin tren. No llega ninguna línea a Lavrio. Desde aquí es el autobús KTEL, un taxi o el coche.
- Autobuses. El KTEL desde Pedion tou Areos tarda unos noventa minutos. Con equipaje, mejor un traslado.
- Viento. El canal de Kea es corto pero está expuesto, y las rutas de las Cícladas occidentales están entre las primeras que se cancelan con meltemi.
- Alojarse. Poca razón para dormir aquí salvo que haya un barco que coger. Las habitaciones son baratas por lo mismo.
- Pasear por las minas. Las labores están abiertas, sin vallar y en algunos puntos son peligrosas. Las colinas son matorral seco sin agua, así que mejor ir por la mañana.
- Comer. Pescado en el paseo marítimo, al precio que pagan los atenienses y no al de la carretera de la costa.
- Combinar. Sunion queda a un cuarto de hora costa abajo.
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